José M. Gallart

Entrevista a José M. Gallart Barrio El Coll, Barcelona. Dic-2007.
José M. Gallart trabaja como técnico de servios sociales en el barrio del Coll. Un barrio en el que los pronunciados desniveles ha propiciado distintas densidades de población y una próxima relación con la naturaleza. Barrio, identidad, espacio natural y proyectos sociales son algunos de los temas que se desarrollan en el vídeo.



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El Coll es un barrio de Barcelona perteneciente al Distrito de Gracia. Se encuentra situado entre los turnos del Coll y el Carmelo. En sus orígenes fue una zona con casas rurales y masias ha medio camino entre los núcleos de Gracia y Horta. Hasta 1904 formaba parte del municipio independiente de Horta. Su especial topografía a condicionado una buena parte de su desarrollo.


Relación de temas
Introducción personal y delimitación del barrio | Comunidad | Proyectos | Barrio | Proyecto Aula Jardín | Acción comunitaria democrática | Identidad | Transformar el espacio | Inmigración | Proyectos sociales para la inmigración

José M. Gallart Barrio El Coll, Barcelona.

Introducción personal y delimitación del barrio.
Yo llevo trabajando aquí unos años como educador social del Centro de Servicios Sociales del Coll, que aún estando en el Coll, cubre todo lo que es la zona norte del distrito de Gracia y que implica el Barrio de la Salut, que daría la entrada al parque Güell, el barrio de Vallcarca,que es la zona de la riera de Vallcarca y la zona que mira a Sant Gervasi, el barrio dels Penitents que se pierde en Collserola y el barrio donde estamos ahora, El Coll, el centro del cual es donde se va ha hacer el programa este de barrios, integral teóricamente. De hecho son dos barrios, ahí detrás a mi izquierda, mirando a Collserola, es una zona de viviendas tipo torre, donde no hay bares ni tiendas y son unifamiliares, son caras, de clase media, vecinos que llevan tiempo viviendo aquí pero no hacen vida de barrio.
Y luego lo que tenemos ahí, mirando a la espalde del parque Güell, la zona boscosa, seria la zona que en su día fue de casitas pequeñas, de artesanos, de trabajadores. Muchos de ellos vivían trabajando para la Editorial Bruguera, donde está ahora el Centro Cívico. Ahora esta zona poco a poco se va transformando, no sabemos tampoco hacia donde va, y que sería lo que nosotros llamamos plenamente El Coll, porque además son los usuarios de los servicios sociales, de los servicios culturales y de hecho es la población que usa los servicios municipales de una forma más o menos sistemática.
Dentro de nuestro trabajo tenemos diferentes ámbitos, trabajo individualizado, con grupos familiares, con grupos concretos de cierta afinidad, Y luego lo que llamamos comunitario y bueno, hemos de intentar aproximarnos a o que significa eso, lo que es común es necesario, y son comunes los bosques, son comunes las plazas, son comunes los espacios de uso público. Entonces, en función de eso, cualquier trabajo que nosotros hagamos, que quiera realmente llegar a lo comunitario, yo entiendo que ha de implicar de una forma muy poderosa la interrelación entre personas pero también la interrelación de las personas y el espacio que podemos usar, y por eso hemos escogido este lugar, que además tiene allí una obra de arte pero que es algo muy desconocido, si viene alguien a mirar esta obra de arte será algún turista que haya leído catálogos, que esté muy interesado en la escultura de la segunda mitad del S.XX. En este momento este espacio es usado por las familias de aquí del barrio pero poco, en todo caso más en verano, cuando se utiliza como piscina pública y vienen muchos niños de los esplais en grupos grandes con entidades que se dedican al tiempo libre.

Comunidad
Lo comunal y la comunidad necesariamente han de ir compenetrados porque sino yo me pierdo un poco, no se de lo que me están hablando, no se lo que tenemos en común si no podemos disponer de un espacio que sea de todos, espacio físico. Tal vez espacios mentales, pero entonces ha de ser una gente que tenga una identidad muy fuerte y muy compenetrada, por ejemplo estamos aquí en Gracia, pues como comunidades, de verdad, yo sólo conozco las cien familias de La Acción Familiar de Gitanos del barrio de la plaza del Raspall y aledaños, porque pues son de cinco ó de seis linajes, con una profundidad de tres o de cinco generaciones, entonces todo el mundo le conoce la historia a todo el mundo ¿vale? Y tienen en común hasta sus historias míticas familiares. El mito de la identidad del uno y del otro.
Y luego, claro, cuando utilizamos la palabra común, comunidad, y simplemente nos referimos a un territorio acotado por necesidades de distribuir módulos de 30.000habitantes o de 100.000 habitantes para poder administrar eso mejor, ahí es donde choca lo que sería un poquito más referido a lo natural y lo poquito que sería más referido a lo artificial. Lo artificial sería más administrativo siempre, mientras que lo natural tendría que ver con la convivencia entre personas en el espacio.

Proyectos
Hay algunos proyectos que se pueden hacer aquí, el de habilitar alguna zona extensa con un punto de concentración en la zona que está detrás del parque Güell, para que se convirtiera ya no digo yo en una experiencia modelo, pero bueno, un espacio común del que se pueda extraer un montón de cosas aplicadas a la juventud y en el ámbito de la educación ambiental, ahora que esto parece ser que después de estar ciento cincuenta años de estar destruyéndolo todo, ahora nos damos cuenta de que, a lo mejor, hemos destruido demasiado y tal vez lleguemos tarde. Creo que vale la pena usar la posibilidad que nos da el proyecto este de la Llei de Barris, comunitario, que se dice integral, para defender una posible realidad que sería toda esta zona de aquí, una especie de aula jardín, que abarcara toda la zona de atrás del parque Güell y en un punto concreto una institución que sería Educación Ambiental. Es un no lugar, no sería un no lugar porque vive gente, pero sería un no lugar para la ciudadanía. Hay barrios en esta ciudad que tienen un mito negativo, a mi se me ocurre el Raval y luego se me ocurre gracia como espacio positivo. Todo son mitos, no hay tanto de miseria en el Raval y también hay vida y esperanza, y tampoco en Gracia todo es divino. Entonces esto es un poco la espalda de lo divino, la parte no conocida. Entonces creo que si, que tiene valor para los que lo viven, que aún sintiéndose colonia, también se sienten un poco pueblo.

Barrio
Luego cuando hablan de barrio, a veces hablan de barriada, que es otro concepto. La barriada es más pequeña que el barrio, y no es administrativa. La barriada es los límites del deambular cotidiano de un sujeto determinado y que puede quedar a caballo entre dos barrios. Se lo he oído a algunos jóvenes de aquí. Si te fijas en el Coll, estarías hablando de dos Coll, el Coll de los que trabajan y el Coll de los que viven. Veríamos que este está a la espalda de algo, en el lado oscuro, no muy conectado. Y este estaría en el lado soleado, mas conectado y que ellos pueden vivir mas de sus propios recursos, no necesitan para nada los servicios públicos, o no por lo menos no los usan para nada. Incluso algunas de esas personas se sentirían rebajadas por el hecho de venir a un centro de los servicios sociales porque ahí van los pobres, ahí van los yonquis, ahí van los extranjeros, los perdedores. Alguna vez le he comentado a algunos de estos muchachos -¿ pero tu no crees que estaría bien que demos a conocer nuestro barrio, que hiciéramos mas actividades tecnológicas, artísticas, mas atractivas, que viniera mas gente aquí y nos conocieran?- Y me ha dicho -no, no, nosotros ya estamos bien-. Sabes, a veces está bien estar a lo sombra también.

Proyecto Aula Jardín
Considero que sí, que la educación ambiental es algo necesario para la población urbana, que ni lo conoce, ni lo valora, ni lo disfruta y cuando lo disfruta lo hace de una forma poco idónea, poco respetuosa, un poco como consumo, como consumiendo cosa. Entonces creo que esto es importante, que la gente pueda aprender a estar bien consigo mismo a partir de ciertos entornos, que no le enajenen tanto, esto sería también una cuestión a considerar. Otra sería evidentemente que aquí es posible hacer esto, esta es una zona que está olvidada para bien y para mal, y aún es posible pensarlo de una forma educativa, pedagógica, convivencial. Otra de ellas sería que aquí hay una propiedad municipal del entorno, que sería la finca de Turull. Otra de ellas es que en este barrio hace mucho tiempo que se puso en marcha un proyecto que se llamaba “L’hort del avi”. Cuando cerraron la Bruguera se dieron cuenta de que había muchos parados, muy mayores, se metían en los bares y se alcoholizaban, pues ya no eran los trabajadores, ya no eran los que aportaban dinero a casa, o sea ya no eran, empezaron a dejar de ser cosas. “L’hort del avi” de aquí del Coll ha sido un poco el modelo y guía de los huertos urbanos que posteriormente ha ido desarrollando el ayuntamiento de Barcelona, sus parques y jardines. No quiero decir que no existan en otros lugares, sino que aquí creo que se ha producido así. O sea que hay una experiencia una tradición de usar el espacio común para actividades que favorecen la salud mental de las personas. Pero por ejemplo vienen muchas escuelas de fuera de la ciudad a ver el Hort del avi, y algún abuelo les enseña, -esto se planta así-.
Otra cuestión a considerar es que ya las escuelas que de forma no organizada, no sistemática, ya usan este espacio para hacer sus pequeñas experiencias, pues ahora, cogiendo todo esto y poniéndolo en común, por qué no podemos aceptar la idea de que es un buen momento para apostar por ello.

Acción comunitaria democrática
Parte de lo vivenciado, de lo observado en mi mismo y en los que me rodean, yo creo que es la manera de hacer todos estos proyectos de tipo comunitario es de dentro hacia fuera y de abajo hacia arriba, a diferencia de lo que es mas común. Lo más común es que mira, hemos conseguido un dinero, o lo vamos a pactar, o se lo vamos a imponer a los de la oposición porque nos lo permite la situación, y eso va a ser bueno para la población. Y entonces hay ahí una idea que no es el despotismo ilustrado porque no estamos en el siglo XVIII, pero bueno, está un poquito entre lo que sería el despotismo ilustrado y una democracia auténtica. Yo lo que planteo sería una acción comunitaria, democrática, auténtica, de intentar hacer bien un trabajo que puede ser útil, que puede ser preventivo y que incluso, si me apuras, puede dar imagen a la ciudad, prestigio y conectar con las modas estas de la sostenibilidad, del medio ambiente, esta visión mas “buenista” de: hemos de cultivar lo bueno, hemos de ser buenos, hemos de desarrollar los derechos de las personas…pero luego ves que todo eso se queda un poquito ahí. Igual algo me funciona a mí aquí y dices pues bueno lo vamos a llevar a Salamanca. Pues en Salamanca no funciona. O ahora se lo vamos a vender a los africanos que son unos ignorantes, que no saben nada, y nosotros les vamos a enseñar como…Pues no. Hay que observar y hay que escuchar, porque en el trabajo comunitario yo creo que hay que tener en cuenta siempre “el todos nosotros”.

Identidad
Los que se sientan concernidos en cada cosa, y si ese tema fuera “barrio”, depende de la perspectiva, si la idea es la de la planificación urbanística, tendría que ver con ciertos límites geográficos, con ciertos límites de tradición histórica. El Coll, por ejemplo, para un vecino digamos de toda la vida, será un espacio físico como muy determinado, con caras, con fisonomías y con una serie de historias concretas. Si yo viniera a vivir aquí, el barrio sería donde dice el mapa administrativo de la ciudad que se acaba, y eso sería para mi el barrio. Donde yo me veo reconocido o donde he dejado mis rastros de memoria, eso sería para mi barrio. Entonces es muy pequeño mi barrio, se parecería mas a lo que decían los chicos de “la barriada”, sería el territorio donde yo me reconozco a mi mismo. Por eso cuando te vas de un sitio a otro estás muy perdido a nivel de identidad. A veces el barrio no es donde tu vives, donde tu duermes. Participo de muchas identidades como todo el mundo. Como participar de identidades sociales, como hijo, como trabajador, como vecino, como amigo, como…si, las identidades son bastante mas complejas que todo eso. Pienso que la mente humana, para estructurarse en unos niveles de equilibrio con el espacio y con el tiempo necesita identificarse con cosas, que las cosas pueden ser personas, que las cosas pueden ser cosas, espacios ideas. La identidad como algo en lo que reconocerse. Puede estar más o menos mitificado, que esa es la cuestión, algunos vecinos por supuesto, porque aman eso que forma parte de ellos. Luego podrían haber otras mitificaciones mas interesadas, tal vez ciertos líderes vecinales, no se si muchos o pocos, pero yo he conocido a unos cuantos, grupos o personas, que de alguna manera aprovechan eso para su propio beneficio, no necesariamente económico, sino también para sentirse algo en algún sitio. Como hay personas que se identifican mucho con un club de fútbol, o para algunos que ser el presidente del club de petanca es ser algo en algún sitio y es que las personas necesitamos ser algo en algún sitio. Los políticos también utilizan estas metáforas del espacio que llamamos barrios, o incluso de ciudades enteras, o la empresa con la marca Barcelona, yo creo que eso es una mitificación excesiva. Cuando se dice que era un abuso perverso o excesivamente interesado, donde uno estuviera sistemáticamente sacando y no poniendo, podría darse un abuso y seria un mal de barrio. Si estuviera poniendo y sacando no lo sería porque sería un proceso compensatorio. En última instancia, un barrio también sería un artefacto mental, pero la clave es esta, qué pongo y qué quito. Si siempre estoy quitando, pues es un comportamiento punible, pero si no, es que estamos intercambiando, y es que no tenemos nada más que eso. No somos nada más que animales sociales en este sentido.

Transformar el espacio
Yo creo que si se puede amar el espacio en función de los rastros simbólicos que cada uno ha dejado ahí. Por eso es tan cruel para algunas personas cuando le cambian su barrio: aquí había una plaza, aquí yo venía con mi novia y no veas lo que han hecho, yo aquí viví… y entonces se sienten un poco confundidas, se sienten agredidas, ninguneadas por esa cosa que se llama el progreso, el desarrollo, que nunca sabes si lo que echa de menos verdaderamente es el espacio ó que el era mas joven porque eso también es difícil de deslindar. Y luego la otra pregunta es con qué derecho. Con qué derecho se está destruyendo mi mundo y qué me ofrecen a cambio, sería la nostalgia y la frustración y eso desembocaría en la rabia, lo que pasa es que son rabias que no se expresa, son rabias perdedoras, son rabias individuales, Entonces son discursos difíciles de sostener. Lo que acaba imponiéndose son las necesidades perentorias de las poblaciones y de quien dispone de la capacidad de imponerse. Y para poder pensar esto los proyectos de educación ambiental son útiles por lo menos, sobretodo si trascienden la moda. No quiero cambiar el mundo, tampoco me gustaría que el mundo me cambiara a mi. Creo que apoyar este tipo de discursos es una cosa muy razonable, nada mas.

Inmigración
Este es un barrio de inmigrantes nacionales. De la identidad del charnego, que uno dejaba de ser alguien que en el contexto de referencia formaba parte de la cultura centralista, dominante, el “hábleme en cristiano” significaba que el que estaba utilizando el código del poder era el inmigrante, aunque fuera mas pobre o viniera aquí rebotado, pero podía decir “hábleme en cristiano” y claro el autóctono se podía sentir ofendido, pero no tenía posibilidad de defenderse ante esto, esto sería un nivel. En cambio el que viene de fuera no habla en cristiano, habla en bárbaro, el que viene de fuera es bárbaro por sistema, por su propia pronunciación, este sería el primer nivel que es el lingüístico. Después, la integración entre personas que se reconocen diferentes siempre es complicada. La cuestión está en como se vive la diferencia, si se vive como algo positivo o como algo negativo… hay que vivirlo en neutro. No ni mejor ni peor, es, y hay que partir de esto, porque todos estos discursos “buenistas”, yo creo que son frágiles y a la primera experiencia negativa se destruyen.
En nuestro barrio lo que si que puedo decir es que problemas significativos con población inmigrante sólo he identificado dos. Uno era con los gitanos rumanos que vivían por aquí, que la población los rechazaba. Si bien es cierto que se dedicaban a la mendicidad, que los pequeños cometían pequeños robos, no todos, algunos, pero ya se sabe que desgraciadamente cuando un payo roba, roba un payo, pero cuando roba un gitano, roban los gitanos. Y si que tenían realmente a la población bastante en contra. No les gustaba, y finalmente los propietarios se negaron a continuar alquilándoles pisos y ahora ya no viven por aquí.
La otra preocupación sería el mito de las bandas juveniles. Hay personas que ven a un chico con la gorra u poquito de lado y ya están viendo un latin king …entonces los chicos juegan con eso, eso les da una imagen de gente poderosa, de gente respetable. Dicen: ¿coño, la gente se quita!. Si yo voy por ahí y la gente se quita es que yo soy alguien. Un poco retroalimentando eso. Y tampoco podemos decir que ha llegado a unos niveles preocupantes. Es cierto que tuvimos durante algún tiempo aquí la presencia permanente aquí de los neofascistas del Carmelo, del comando Pastrana, que se movían bastante por aquí, que son gente de ultraderecha, que se mueven alrededor de las brigadas blanquiazules, de los boijos nois y todo este tipo de personal, y que algunos de ellos habían cometido actos violentos incluso relacionados con algún homicidio. Esto ya nos preocupaba mucho más. Hay niveles de racismo.

Proyectos sociales para la inmigración
Por parte nuestra, uno de los dos proyectos sociales que creo que tiene cierta envergadura de discurso, sería uno que se está poniendo en marcha y se llama “Benvingudes al barri”, y que está dirigido a las mujeres que llegan provenientes de otros contextos culturales. Incluso hay una asociación de mujeres latinas en este barrio. Pero a mi me da un poco de miedo, porque nos podemos poner la población en contra, porque siempre habrá alguien agazapado ahí, o el efecto llamada. O sea, se les tolera en tanto que trabajadores, los que son trabajadores. Se les necesita como mano de obra. Políticamente también se les necesita, administrativamente mas bien, como gente que paga impuestos. En general yo creo que la actitud hacia ellos es benévola. Nosotros queremos hacer un trabajo desde las mujeres inmigrantes hacia las mujeres inmigrantes pero también con las mujeres de aquí. Nos fiamos más de las mujeres que de los hombres, entre otras cosas porque en los centros de servicios sociales tratamos más con mujeres, los hombres no van a los centros de servicios sociales. En este proyecto de “benvingudes al barri”, yo…a mi es que me da miedo la gente. Si, como vayas un poquito más allá de lo que ellos consideran que su posición no nos interesa, se nos pueden volver en contra. El “¿por qué a mi no?” y “siempre a ellos” y “siempre a los de fuera”. Sería la idea de desborde, de “nos van a echar fuera, nos van a echar de aquí”. Es una paranoia permanente “me van a echar de aquí los que vengan” o “me van a echar de aquí los jóvenes”…o sea, que puede competir contigo excluyéndote. Porque hay sistemas de competitividad, de competición que no excluyen. Entonces sería buscar este modelo ideal. Las personas necesitamos competir, competimos constantemente y para vivir en sociedad necesitamos colaborar. Estamos siempre compitiendo y colaborando. Simplemente confirmar eso, que hemos de ser cuidadosos y prudentes, lo cual no significa ser cobardes, a la hora de tirar adelante este tipo de proyecto.

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